Regeneración en la Orinoquía: así se vivió la visita del BMUKN e IKI a Colombia

La regeneración en la Orinoquía colombiana es clave para fortalecer la sostenibilidad y la resiliencia territorial.

Una misión del Gobierno Alemán (BMUKN) y la IKI para conocer cómo la regeneración se vive, se aprende y se escala en Colombia

Entre el 13 y el 19 de enero de 2026, representantes del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Acción Climática, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMUKN) y de la Iniciativa Internacional del Clima (IKI) visitaron Colombia con el propósito de conocer de primera mano cómo la agricultura y la ganadería regenerativa, junto con la adaptación basada en ecosistemas, contribuyen de forma activa a las prioridades climáticas nacionales y a la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) y los Planes Nacionales de Adaptación (PNA).

Esta visita fue organizada en colaboración entre The Nature Conservancy (TNC) y el proyecto Paisajes Futuros y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a través de su programa SCALA. El propósito común: observar en territorio cómo la agricultura y la ganadería regenerativa, junto con la adaptación basada en ecosistemas, se traducen en soluciones concretas para las metas climáticas de Colombia.

Equipo en visita de campo en la Orinoquía colombiana durante proyecto de regeneración ambiental

Uno de los puntos clave de la misión ocurrió en la visita a la Orinoquía colombiana, una de las sabanas más importantes de América Latina y un paisaje donde la biodiversidad, la producción de alimentos y la cultura llanera conviven y se cuestionan frente a los desafíos del cambio climático.

Con una extensión territorial semejante a la de toda Alemania, este paisaje icónico es el corazón hídrico de Colombia, el hogar de 1.298 especies de aves y el refugio de más de 5.000 especies de plantas.

La riqueza de este territorio muestra que la regeneración, más allá de ser una promesa futura, es una práctica en marcha que tiene mucho por enseñar.

En la visita a la Reserva Natural El Encanto de Guanapalo, evidenciamos cómo la ganadería de conservación y el trabajo conjunto de las Reservas de la Sociedad Civil han dado un impulso al turismo de naturaleza. En Guanapalo, la biodiversidad de la región convive armónicamente con la producción ganadera, el avistamiento de aves y la preservación del legado de la cultura llanera, respetando los ciclos del ecosistema y fortaleciendo la resiliencia del paisaje.

Fotografía de una Garza del Sol (Eurypyga helias) en vuelo, mostrando el espectacular patrón ocelado en sus alas que asemeja grandes ojos para disuadir a los depredadores
Primer plano detallado del rostro y orejas grandes de una cría de venado, mirando directamente a la cámara sobre un fondo verde desenfocado
Perfil de un chigüiro (capibara) adulto descansando sobre la hierba verde, con otro ejemplar detrás en un entorno natural orinoquía colombiana.

En alianza con la Cámara de Comercio del Casanare, la visita también permitió escuchar a emprendedores locales representantes de diferentes clústeres estratégicos pensados hacia el impulso de sectores como ganadería, lácteos, aceite de palma, arroz y turismo de naturaleza. Una iniciativa que, a través de la colaboración entre empresarios y productores, impulsa de forma activa la transición hacia modelos de producción más sostenibles y evidencia cómo la regeneración puede traducirse en oportunidades económicas para los habitantes de este paisaje.

Así mismo, la misión también fue testigo de la implementación de sistemas silvopastoriles en el piedemonte llanero. Allí, diferentes ganaderos y reservas como la Reserva Natural Palmarito, han empezado a integrar diversas prácticas agroecológicas como la siembra de árboles y arbustos en sus hatos ganaderos como estrategia para mejorar aspectos como la productividad y rentabilidad, pero también para contribuir a la restauración de la biodiversidad en zonas de cultivo.

Estas acciones, aportan de forma directa a la mejora del bienestar animal del ganado y al fortalecimiento de las capacidades de adaptación frente a los desafíos que plantea el cambio climático en la región, lo que reafirma que producir alimentos y cuidar los ecosistemas no son caminos opuestos, sino procesos que pueden fortalecerse mutuamente.

Finalmente, la visita a la Orinoquía no estaría completa sin una inmersión cultural. La música, el baile, la gastronomía y la vida llanera hicieron visible que la regeneración también está profundamente ligada a las personas, sus saberes y su relación con el territorio. Todo lo que sucede en el territorio es parte de un propósito más grande.

Dos toros bovinos de raza Cebú pastando en una llanura extensa bajo un cielo azul despejado, representando la ganadería de conservación en el paisaje llanero de la Orinoquía.
Perfil detallado de un músico llanero tocando un arpa llanera de madera durante una presentación nocturna en el campo con otros artistas.

Este proceso fortalece la regeneración en la Orinoquía colombiana.

Adicional a la visita a la Orinoquía, la misión también incluyó reuniones institucionales en Bogotá y Yopal, donde se sostuvieron conversatorios con actores clave para impulsar la regeneración en Colombia.

Participaron representantes de los Ministerios de Agricultura y Ambiente de Colombia, de la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD), gremios como la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan) y la Federación Nacional de Productores de Aceite de Palma (Fedepalma) e instituciones financieras como Finagro y BIOFIN, entidades con un alto poder de impacto y escalabilidad con las que ya estamos colaborando desde Paisajes Futuros.

Con su apoyo ha sido posible la elaboración de hojas de ruta estratégicas, la creación de espacios de intercambio de conocimiento con productores y el aporte de evidencia tangible para el desarrollo de mecanismos financieros que impulsen la regeneración.

Un grupo de hombres y mujeres posando juntos bajo la sombra de un gran árbol de copa extendida en una zona rural de los Llanos Orientales

La visita dejó una certeza compartida: la regeneración se entiende mejor cuando se recorre, se escucha y se vive directamente en el territorio. Paisajes Futuros, liderado por la estrategia R2A de TNC Latinoamérica en consorcio con UFZ y Nestlé, con el fomento del BMUKN y la IKI, continúa trabajando para que la agricultura y la ganadería sean aliadas de la conservación de los ecosistemas, la prosperidad económica y la seguridad alimentaria.

Transformar los sistemas agroalimentarios va más allá de una meta técnica: es una decisión colectiva que se construye paso a paso, desde el paisaje y con quienes lo habitan.

La regeneración en la Orinoquía colombiana es clave para el futuro sostenible.

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